Una canción para todos los que viven con el alma inquieta, para los que se suben al escenario después de horas (o vidas) esperando, para quienes saben que el rock no solo se toca… se sufre, se espera, se gana.
Este tema nace de la entraña del garage, con guitarras sucias, letras sinceras y una gaita que aparece cuando nadie la espera, como un grito ancestral en medio del caos eléctrico.
No es solo música: es un desahogo, un manifiesto, un homenaje a cada músico que ha aguantado frío, horarios imposibles y técnicos eternos… por un segundo de verdad. 🎙 “Porque cuando suena el primer acorde… no espero más.” Letra, sangre y fuego.
Gracias por escuchar, compartir y sentirla.